La
conferencia de Londres tuvo un testigo de excepcional importancia para los
españoles, el delegado de la F.R. E. Anselmo Lorenzo, nombrado para este comicio por la conferencia de Valencia de la
Internacional hispánica. Lorenzo describa con palabras humildes y admirativas
su encuentro con Marx. Había este salido a recibir a
la puerta de su casa al joven delegado
español y la apariencia patriarcal del creador del socialismo científico alemán
le influyó notablemente… “Acerqué me con timidez y respeto, anunciándome como
delegado de la Federación Internacional Española de la Internacional, y aquel
hombre me estrechó entre sus brazos, me dirigió palabras ![]() |
| Ellos lucharon porque otro mundo es posible |
afectuosas en español
y me hizo entrar en su casa. Era Carlos Marx. Pero el desarrollo de la
conferencia, en el curso de una seria de sesiones en que dominó una atmósfera
de intriga, bien pronto decepcionó al delegado español, que esperaba un más
elevado nivel intelectual en las sesiones y una conducta general más a tono con
las ideas internacionalistas: “Pocos trabajadores o si se prefiere determinar
bien el concepto, pocos éramos los asalariados asistentes a aquella asamblea,
siendo, los más, los más burgueses (ciudadanos de clase media, como los define
la academia)y estos llevaban allí la dirección y la voz, ya que aquella reunión
no vino a ser otra cosa que la prolongación del Consejo General, una sanción de
sus planes robustecida por el voto atribuida a la Asociación por medio de sus
delegados, parodiando en eso al parlamentarismo político, y en todo ello no
pude ver nada grande, nada salvador, ni siquiera en armonía con el lenguaje
empleado en la propaganda”… “Puede asegurarse que toda la substancia se redujo a
afirmar el predominio de un hombre allí presente, Carlos Marx, contra el que se suponía
pretendía ejercer otro, Miguel Bakunin, ausente”… En una de las comisiones se desató el odio
con toda su cruel desvergüenza. Asistí una noche en casa de Marx a una reunión
encargada de dictaminar sobre el asunto de la Alianza, y allí vi descender a
aquel hombre del pedestal en que mi admiración y respeto le habían colocado
hasta el nivel más vulgar, y después varios de sus partidarios se rebajaron más
aun, ejerciendo la adulación, como si fueran viles cortesanos delante de su
señor.
Aquella
conferencia en que había una mayoría de ideólogos, entre los que se hallaban
Villant y otros blanquitas huidos de la represión subsiguiente a la derrota de
la Comuna, mostró escaso interés por el informe sobre la organización social de
las clases trabajadoras que leyó Lorenzo en la Conferencia. Había sido
redactado en España por R Farga Pellicer, Francisco Mora, Alonso Marselau y
Juan Bargalló, en el curso de la Conferencia de Valencia y demostraba el
interés que tenían todas las organizaciones genuinamente obreras por los
problemas de la reestructuración social. Los verdaderos artífices de aquellos
estudios de ingeniería social, como fueron denominados por el propio Lorenzo en
la citada obra, serían los obreros de la Federación del Jura, a caso los más preparados de la
Internacional. En realidad, se trataba de los esquemas técnicos destinados a
hacer visible la estructuración económica federalista, previste e los acuerdos
de Basilea. Pero fue trabajo perdido “El Consejo General y la mayoría de los delegados no estaban para
eso; lo que les
preocupaba sobre todo era la cuestión de jefatura. Lorenzo
estimó con justeza la situación interna de la Internacional con estas palabras:
“Volvía a España poseído de la idea de que el ideal estaba más lejos de lo que
había creído, y de que muchos de sus propagandistas eran sus enemigos”
preocupaba sobre todo era la cuestión de jefatura. Lorenzo
estimó con justeza la situación interna de la Internacional con estas palabras:
“Volvía a España poseído de la idea de que el ideal estaba más lejos de lo que
había creído, y de que muchos de sus propagandistas eran sus enemigos”
La
Conferencia de Londres planteó como hemos visto los cargos de Consejo General
contra Bakunin y la Alianza de la Democracia Socialista, a la que acusaba de
SER UNA ORGANIZACIÓN DENTRO DE UNA ORGANIZACIÓN. De cualquier modo, se dejó
todo preparado para el futuro Congreso de l a Haya, donde terminaría
prácticamente la Internacional. La resolución IX interpretaba a la manera
marxista el mensaje inaugural de la
Internacional y recodaba a las secciones:
”que en el estado militante de la clase obrera, su movimiento económico y
su acción política están indisolublemente unidos”. Al lado de esto, las medidas restrictivas aplicadas por el
Consejo General, alentadas por las
facultades que fueron conferidas por el Congreso de Basilea, que,
paradójicamente, había aislado en lo
ideológico al Consejo.

La historia hay que conocerla para no repetir los errores y parece ser que algunos/as han hecho otra lectura.
ResponderEliminarCuando cayó el muro de Berlín dijeron que con ese hecho había llegado el fin de las ideologías, pensarían que todos, ciudadanos y pueblos enteros nos habíamos quedado en estado vegetativo o algo por el estilo.
Si vemos que Stalin asesino a más de veinte millones de los ciudadanos que gobernaba en nombre del una ideología (el Comunismo de Estado) ¿Cómo se puede seguir pensando que ideologías como esa pueden servirnos de herramienta para solucionar los problemas de nuestros tiempo? O cuando la corrupción de los políticos ¡de todos los políticos! Es de conocimiento de todos, se pretende de nuevo copiar el modelo con la creación de un partido… EXIS.