El crimen de Casas Viejas es uno de los más horrendos que se conocen. Las víctimas eran labradores a los que no les dieron mas alternativas que intentar cambiar las cosas, por aquel tiempo, también otro mundo era posibble pero la injusticia les puso "fuera de la Ley"... de la Ley de los hombres, una Ley que los privaba de los derechos más elementales (dae de comer a sus hijos). ¿Que haría cualquier padre cuando no tiene para dar de comer a sus hijos? En los años treinta del pasado Siglo las dificultades por las que pasó el campesinado andaluz eran a tal punto injustas que cualquier adjetivo no serviría para nombrarlas, y ellos, los de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) Sindicato de trabajadores, decidieron en Asamblea hacer la revolución... ¿Que otra cosa podían hacer? Ni la guardia civil al mando el capitán Rojas, ni el Gobierno perdonaron el atrevimiento y a las órdenes del Presidente de la República: Don Manuel Azaña... "¡los tiros a la barriga!" llevaron a cabo la matanza que después continuaría violando y dando muerte, entre cientos de miles de hombres y mujeres honrados/as, a una verdadera Mártir: María Silva... ¡La Libertaria! La respuesta del Presidente de la República, Don Mauel Azaña, ante los hechos revolucionarios de un puñado de campesinos a los que se les negó el derecho a un pedazo de pan: ¡los tiros a ala barriga!
El crimen de Casas Viejas es uno de los más horrendos que se conocen. Las víctimas eran labradores a los que no les dieron mas alternativas que intentar cambiar las cosas, por aquel tiempo, también otro mundo era posibble pero la injusticia les puso "fuera de la Ley"... de la Ley de los hombres, una Ley que los privaba de los derechos más elementales (dae de comer a sus hijos). ¿Que haría cualquier padre cuando no tiene para dar de comer a sus hijos? En los años treinta del pasado Siglo las dificultades por las que pasó el campesinado andaluz eran a tal punto injustas que cualquier adjetivo no serviría para nombrarlas, y ellos, los de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) Sindicato de trabajadores, decidieron en Asamblea hacer la revolución... ¿Que otra cosa podían hacer? Ni la guardia civil al mando el capitán Rojas, ni el Gobierno perdonaron el atrevimiento y a las órdenes del Presidente de la República: Don Manuel Azaña... "¡los tiros a la barriga!" llevaron a cabo la matanza que después continuaría violando y dando muerte, entre cientos de miles de hombres y mujeres honrados/as, a una verdadera Mártir: María Silva... ¡La Libertaria! La respuesta del Presidente de la República, Don Mauel Azaña, ante los hechos revolucionarios de un puñado de campesinos a los que se les negó el derecho a un pedazo de pan: ¡los tiros a ala barriga!
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