miércoles, 30 de octubre de 2019



Los pueblos sufren la codicia de los tiranos



Fui a Cuba en el otoño de 2017, como a la mayoría me imagino, quería ver por mí mismo lo que tantas veces había oído… Me habían contado muchas cosas, pero nada como verlas y y vivirlas por mí mismo.
Cuba un pueblo partido
Cuba es un pueblo acogedor y alegre con sus calles y plazas llenas de vida todas las horas del día, pareciera que las cubanas/os siempre están de fiesta y me atrevería a asegurar que en ningún lugar disfrutan la fiesta, con las músicas y los bailes, como lo disfruta el pueblo cubano que por más que se lo propongan, ni el bloqueo impuesto por el Imperio Yanqui, ni el régimen castrista dictatorial, borrarán tan inmenso caudal de alegría. Pero las necesidades provocadas por las políticas de unos y otros han conseguido que una gran mayoría pierda a confianza en una revolución que dejó de ser lo, desde el mismo momento en que el totalitarismo ahogó la idea que llevó al pueblo a la lucha por la emancipación y la libertad: Senderos de los que los autoritarios desviaron las esencias revolucionarias, truncando el derecho del pueblo a decidir por sí mismo.
José Antonio de la Caridad Maceo y Grajales
general cubano, segundo jefe militar del Ejército 
Libertador de Cuba, apodado,
 «El Titán de Bronce».

Como siempre, la gestión por intereses individuales ha provocado, a las y los cubanos, tan lamentable situación:  la escasez instalada en el 99% de los hogares cubanos, principalmente de productos de primera necesidad; la prisión entre muros levantados por la pobreza que impone la doble moneda, y el terror al totalitarismo que puso fin a la revolución, no solo acabaron con los auténticos protagonistas, también le sirvió al tirano para someter al pueblo a la voluntad de un único amo. Situación que, muerto el dictador, hoy mantienen sus herederos.

El modelo autoritario implantado hace 60 años ha caminado de crisis en crisis y a la que ayer llamaron “Periodo especial”, hoy se la denomina “Situación coyuntural”: Como siempre, para confundir las lenguas y atrofiar las mentes. ¡¡Es la única obra que por el pueblo son capaces de hacer toda clase de estados!!

El bicitaxi es el transporte de los turistas y 
de algunas urgencias de los cubanos.
Transporte, Agricultura, Alimentación, Salarios, alimentan desde siempre los y modos y comportamientos Sociales, dando lugar a la perdida de dignidades que impone el turismo sexual que ha prolongado  una lacra social (La que fuera “casa de citas de los Yan quis” durante la dictadura de Fulgencio Batista, pasó a serlo para más de medio mundo.) por cuya erradicación dieron su vida las clases más aguerridas y honesta del pueblo cubano.


Hace años, un “coleguita” me propuso ir a Cuba, que me invitaba para que viera lo fácil que se consigue sexo (···). Algo que existe en todos los países y que aumenta, en elevados porcentajes, cuando la situación económica se agrava y que cuba sufre un de los más altos porcentajes. ¡qué vergüenza de pertenecer a ciertas clases.  Es una deuda más de los “españolas/os, ¡españoles y muy españolas” que los gobiernos, especialmente el gobierno español, tienen con el pueblo cubano, del que el conquistador dijera:
Las equivocaciones de los jefes
 las pagamos los pueblos
Ellos no tienen armas, y son todos desnudos y de ningún ingenio en las armas y muy cobardes, que mil no aguardarían tres, y así son buenos para mandarles y hacerles trabajar, sembrar, y hacer todo lo otro que fuere menester, y que hagan villas y se enseñen a andar vestidos y a nuestras costumbres”}.

El pueblo cubano es preso de un sistema dictatorial y asesino, que como toda dictadura impone “el orden” haciendo uso de su arma más letal… ¡el terrorismo! Pisoteando la revolución y condenando al pueblo a toda clase de escasez, mientras otorga riquezas entre unos pocos privilegiados. ¡que los hay! Aunque haya quienes, por religión ideológica, no quieran reconocerlo. Y  que queda claramente demostrado con la utilización de la doble moneda impuesta por el gobierno: el peso cubano o Bala Salva y el CUC o Bala Trazadora como las llaman los/as cubanas/os, siendo el valor diferenciador entre las dos monedad de cambio de cuatro a uno a favor del CUC de paridad con el dólar y euro, y teniendo en cuenta que el salario medio es de 600 pesos, y el precio de la lata de cerveza más económica es de un CUC, que la pensión media por jubilación es de 200 pesos cubanos, 8 CUC que equivalen a 8 dólares o euros aproximadamente. El bloqueo ha obligado al cubano a reparar toda clase de utensilios, hoy necesarios para el trabajo cotidiano, atendiendo a todas las profesiones,
Taller de relojería
(electrodomésticos, televisores y demás útiles caseros, Reparación de vehículos, motores, maquinaria pesada, etc., etc.) en Cuba se repara todo. Y a nuestro pasa encontraremos toda clase de talleres que hacen volver a funcionar lo que el resto del mundo tira a la basura, que en Cuba es también un problema.



Motores
Como dijo el poeta: solo digo lo que he visto, y he visto en las bodegas (establecimientos que distribuye los alimentos por la cartilla de racionamiento) toda clase de carencias de lo que los cubanos tienen la frase, “pollo por pescado” y que significa que cuando no falta el pollo, no llega el pescado, que es válido para todos los productos. Igual que pasa con el pan: a menudo no llega la harina y las cubanas/os tienen que recorrer toda la ciudad, a pie, o en bicicleta los que tienen la suerte de tener una, en busca del preciado alimento, volviendo, la mayoría de las veces, a casa con las manos vacías. Aun así, en las Chopin hay de todo, pero solo se puede pagar con CUC, Bala trazadora, divisa que la mayoría no tienen y solo con la divisa que envían los familiares que se marcharon a otros países o aquellos/as, cuyos familiares están, han estado, o acaban de llegar de misión (de cuyo salario el Estado cubanos se queda con el 60%), pueden tener acceso e estos comercios, comprar cerveza, comida o algunas prendas de vestir. Las dificultades abren las mentes y el hombre despierta su instinto de supervivencia: El mercadeo con los países de la periferia alivia, a veces, la situación, pero los riesgos son muchos y muy variados y la solución es, la misma de siempre, la emigración.

Camino al centro de la 
ciudad de Camagüey 

A primera hora de la mañana se escucha al vendedor del pan, (“pan suave…”) labor que hacen muchos/as antes de acudir a su puesto de trabajo. Ya se escucha el trasiego de las gentes camino al trabajo, trabajo que todas/os tienen que compaginar con la venta por la calle de productos como el pan, la leche, la mantequilla, la fruta, las viandas…; a la escuela y a llevar a las/os más pequeñas/os en unas calles que parecieran del siglo XIX… bicicletas, carretas tiradas por caballos que trabajaran una más que larga jornada sufriendo los calores del trópico y hasta  llegar a desplomarse hasta el suelo, a veces de inanición, otras de agotamiento, y muchas veces de las dos cosas, algún almendrón y bicitaxis. Es sorprendente como pedalean los conductores de estos últimos vehículos, que tiene que hacer a menudo largos recorridos, por las calles y avenidas atestadas de ciclistas, encaramados/as en bicicletas, que como los carros (entre los que están los ya famosos almendrones) las hay de todas las clases, marcas y edades. Para la mayoría de los cubanos y cubanas una carrera en taxi cuesta la pensión de un jubilado o jubilada, porque las guaguas son pocas, solo llegan a los repartos más privilegiados como los que habitan los militares…
Transporte popular

La carreta es asequible, pero no, siempre, lleva ruta fija. Un día fui a visitan a unos familiares de mi compañera que viven en el reparto Lenin, en el que habitan, principalmente, militares. Hasta el centro de la ciudad tuvimos que ir como pudimos… a pie, en carreta… y luego una guagua nos llevó hasta dicho destino, que luego nos regresaría al punto de partida (centro de Camagüey)
Reparto Lenin: En Cuba llaman reparto 
a lo que en ciudades como Madrid
llamamos barrios

desde donde volvimos en taxi teniendo que pagar 5 €, casi la chequera de una pensión, media, de jubilación.

¡¡Y claro, la culpa la tiene Tran!! Que también. (a partir de ahora, todos los artículos como ropa interior, de vestir, calzado, y los que ya solo vendían en las shopeen solo se podrán adquirir con moneda extranjera: yen, libras, dólares, euros, etc., etc., etc., y el peso cubano para poder comprar deberá cambiar se por euros o dólares con la perdida al cambio del 20% una nueva perdida de valor para los miserables salarios de los trabajadores cubanos)

La enseñanza, que era una de las cosas buenas, ya empieza a tener algunos problemas, es muy buena que tiene uno de los más altos niveles de calidad de enseñanza a nivel mundial.
Aquí extravié la gorra
Cuyos resultados son reconocidos (Doctores en todas las áreas de la medicina repartidas/os por todo el planeta; en ingeniería, en matemáticas, en periodismo, en
El arte tiene en cuenta a sus personajes
más populares
bellas artes, etc., etc., etc.)  A nivel Internacional, enseñanza basada en la Escuela Moderna, Larux, etc. Y es el campo el que surte de toda clase de viandas al pueblo cubano, que a pesar de las necesidades no pasa hambre.

Los apagones se producen con bastante frecuencia, el bloqueo yanqui pone barreras impidiendo la entrada de los petroleros a la isla o sancionando a los barcos que llevan el crudo y si a esto le sumamos el modelo autoritario de gobierno, justifica la huida hacia otros lugares de las y los cubanos.

Un amigo se trasladó a un lugar, par estar más cerca del centro educativo, desde donde una guagua le lleva al trabajo… a los pocos días quitaron la guagua por falta de combustible; Para mejorar un poco la difícil situación económica, muchos se desplazan a los países del entorno donde compran ropas y otros productos que luego venden en sus barrios. Pasando situaciones de tiroteos y con el riesgo del robo de sus mercancías y el peligro de sus vidas.

Los y las cubanas/os, levan emigrando desde principios de la revolución, unos huyendo de la misma y el miedo a perder sus estatus de privilegios y la mayoría, en busca de recursos, para conseguir lo que el bloqueo Yanqui y el régimen cubano les niegan. En busca de mejorar muchas/os cruzan las 90 millas hasta llegar a Mallami, en balsas y otras embarcaciones y a veces cuando reúnen dinero entre toda la familia pagan la travesía que los llevan a la otra orilla, a riesgo de caer en manos de algún grupo de malhechores que les abandonan en medio del mar y se quedan con el precio del pasaje.

Son muchas las penalidades, para alcanzar la otra orilla, pero de que vale la vida cuando no hay vida, o lo que hay un poco más allá. Cuando llegaron el trabajo escaseaba. Llegaron cargadas de títulos universitarios, pero las fronteras se quedaron con muchos de ellos y tuvieron que hacer aquello que los trabajadores del lugar no estaban dispuestos a hacer: limpiaron culos e hicieron toda clase de trabajos domésticos, mientras escuchaban las barbaridades de la ignorancia que las acusaba de quitarles el trabajo, agregando toda clase de insultos xenófobos y racistas, a veces por parte de los mismos que acostumbran a ir en busca de alguna mulata que se tiene que prostituir para alimentar a sus hijos, o, simplemente, para sobrevivir.

Sin embargo, tengo que decir que a mi nadie, en los 21 días que permanecí en la Isla, me dirigió una mala mirada, solo una mujer, una tarde que hacía unas fotos, me acusó de hacer con mis fotos una mala propaganda. Me sentí tan mal que borré todas las imágenes que había tomado aquella tarde. Todos/as me brindaron ayuda y me desearon una feliz estancia, pero no hubo quien me pidió ni un penique.

La vida de los cubanos “es muy difícil”. A la miseria a que les somete el gobierno hay que añadir que los huracanes les visitan a menudo y para mi suerte, también pude conocer los efectos de los huracanes.  En aquellos días nos visitó Irma, que llegó a alcanzar potencias de intensidad 5, y con su demoledor paso (mientras amenazaban hasta tres huracanes más, que ahora no recuerdo los nombres) arraso poblaciones enteras, arrancó de raíz arboles de troncos de más de dos metros de diámetro y 20 metros de altura sacando los de raíz, destruyó casas, carreteras… destruyendo todo lo que encontró a su paso. Solo la inmejorable organización del pueblo cubano evito lo peor, solo una víctima mortal por desatender las instrucciones diseñadas por la organización para estas emergencias.

Nosotros, atendiendo a las instrucciones, blindamos puertas y ventanas, y nos dispusimos a vivir las acometidas de Irma y los cinco días de apagón fruto del empuje de tan poderosa visita.  Cinco días de tanta intensidad como la de la fuerza de nuestro enemigo Irma, cinco días que vivimos pendientes de las noticias que lográbamos escuchar y ver por medio de la red telefónica y otras redes conseguidas con el aprovisionamiento de baterías y un generador a gasolina. Luego empezaron las tareas de limpieza y reparación que, poco a poco, fue devolviendo nos a la normalidad, si se puede entender como normal… tanta miseria.

 Allí seguía, y aún más grande, el montón de basura que, entre las casas, y según iba creciendo, esperaba la llegada del carro de la basura…

 Tres días después, cuando todo se había normalizado, y retiradas todas las ramas caídas y los objetos y basuras arrastradas por la fuerza de Irma, vinieron a recoger el gran montón de basura. “hacia más de un mes desde que las recogieron la vez anterior.

Un día que todos estaban en sus labores me fui a una Shopin a comprar algunas cosas, entre las que llevé un paquete de café para una vecina que nos recibió con café. Otro día sali de paseo, era la primera vez que salía, por mi cuenta, y me perdí. En mi tiempo perdido, que fue poco, me topé con un vendedor de refrescos que me salvó. Y mientras bebía el tonificante líquido, entable conversación con el vendedor, me dijo que vivía en el otro extremo de la ciudad y se dedicaba a la producción y venta de los refrescos para aumentar su economía y poder cubrir algunos gastos que su salario de profesor no cubría. Me invito a un segundo refresco, que acepte encantado. Siempre recordare aquella mirada de agradecimiento. Disfruto de una bajita pensión, pero las fronteras nos dan a unos lo que a otros les roban.

Siempre alegres, siempre sonrientes, siempre cariñosos y mientras suene la música habrá baile.

Entre los paseos en bicicleta, los huracanes, las visitas de amigos y a familiares y a amigos, y algún que otro paseo turístico mis 21 días volaron.

Si vuelvo, no huiría de repetir la experiencia, por que me niego a aceptar la respuesta: ¿Cómo es posible que un pueblo que ganó la contienda al capitalismo (REVOLUCIÓN), sigue aguantando la ofensa de unos líderes que, viviendo en la opulencia, les han generado tanta pobreza?

Me duelen los amigos que sufren tan desesperanzadora injusticia. No sé si tendré la oportunidad de volver a abrazarlos. De lo que si estoy seguro es de que haré todo lo que esté en mi mano para ayudar les en todo lo que pueda. En el fondo ellos, como muchos de los amigos/as, también son libertarios.

Los políticos que critican el sistema comunista deberían, antes de hacerlo, mirarse al espejo, porque ello nos hace lo mismo al pueblo, pero con otro nombre.

Muchos amigos y amigas y todas aquellas que siguen en el sueño del Marxismo, deberían preocuparse y ver esta realidad, y dejar de huir de ella, de nuestra realidad, dejando de una vez por todas la vieja discusión: ¿son galgos, o son podencos?...

La prueba es que los sistemas comunistas acaban siempre siendo victimas de sus propias corrupciones y para acabar con los libertarios se tienen que unir todas las fuerzas reaccionarias internacionales. Y hasta los trabajadores/as de otros países empiezan a pensar en el franquismo como mal menor.

Estoy seguro de que algunas de mis amigas, se sentirán ofendidos con algunas de mis afirmaciones, más no es esa mi intención. Sin embargo, tengo que insistir en que debemos dejar la vieja discusión y copiar, aunque solo sea por una vez, de nuestros enemigos y unir fuerzas. No nos queda mucho y el tiempo juega en contra. ¡SEGURO QUE PODEMOS! Aunque nos abstenemos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario