sábado, 23 de enero de 2021

Cuchillos Palos Botas y Puño americano

 

¿QUE CULPA TIENE EL TOMATE?...


Cuando apenas había cumplido cuatro años, mis padres tuvieron que emigrar, en nuestro pueblo de Andalucía habían acabado con cualquier posibilidad de sobrevivencia, lo que nos obligó a dejar el paisaje que nos mostró las primeras luces y nos hizo víctimas del desarraigo, la desintegración de familiares y grupos de convivencia en los que nos cobijamos hasta aquellos años, para llevarnos a una ciudad destruida por el totalitarismo, en la que la pobreza y toda clase de necesidades estaban servidas..

Hoy cuando me disponía a hacer algunas gestiones, la calle estaba agitada por grupos pidiendo firmas (según nos han dicho, para expulsar a “los moros”. “tenemos que conseguir que se los lleven de nuestro barrio” nos decía uno de los vecinos encargado, al parecer, de pedir las firmas mientras tres o cuatro nos observaban desde el otro lado de la calle. Momentos antes, cuando fui a comprar el pan la señora de la tienda trató de explicarme la situación. “tenga cuidado con la mochila que están robando a todo el que pillan y son muy violentos, se han traído a los moros al cuartel y dicen que han amenazado a una niña”. “¡tenga mucho cuidado…!”

Caminando de vuelta a casa, de la ferretería que había ido a comprar un litro de aguarrás, no pude evitar escuchar la siguiente conversación: “mira, yo lo tengo muy claro, tenemos que echar a todos estos moros de la isla o aquí va a pasar algo gordo. El barrio ha sido parte de una polémica en la que sus protagonistas son presas del engaño… En las colas de toda clase de comercios, colas que hoy, debido a la pandemia, se hacen en las calles, estaba instalada la polémica: Lolita, una señora de 80 años, gritaba desde la otra acera, “hay que echar a todos los moros”. Conozco bien a Lolita y sus sentimientos, y ella no es de esa corriente de pensamiento.    lo que deja muy claro que de tras de todo este revuelo hay una mano dirigente.

Resido en Canarias desde hace once años y además de conocer la geografía de las islas, conozco bien a sus gentes que desde el principio me acogieron con cariño y respeto y seguro que no es el pueblo canario el responsable, sino la víctima: Rehenes de los miedos y miserias y de un Estado que bajo la venda brillante a veces de la democracia esconde todos los totalitarismos.

Hay que decir que se trata de unos cuantos descerebrados que, dirigidos por el poder más fascista de nuestra geografía, logran llevar el engaño a una población desinformada y sin formación alguna, y eso es lo más peligroso, porque no es previsible el camino a tomar por una población enfebrecida.

Por el momento en las calles se respira y huele a violencia, y unos cuantos descerebrados amenazan con cuchillos, palos, botas y puño americano.

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